Efectivamente… la policía aguantó provocaciones intolerables, mira que acercarles todos esos libros juntos, a ver si con la bobería, iban a leerse un par de párrafos seguidos y la íbamos a liar…
Efectivamente… la policía aguantó provocaciones intolerables, mira que acercarles todos esos libros juntos, a ver si con la bobería, iban a leerse un par de párrafos seguidos y la íbamos a liar…
“(…)Es verdad que en muchos sentidos el lince está más protegido que ese niño rubio y sonriente del anuncio. El lince por ejemplo, y por mucho que sus padres linces se empeñasen, no puede ser bautizado e inscrito en una iglesia de la que luego cuesta tanto borrarse; ni puede recibir clases de religión por decisión familiar, ni tendrá que financiar a los obispos cuando sea mayor. Hay días que dan ganas de ser un lince”*
¿Para que romperse la cabeza pensando una entrada, cuando ya hay alguien que lo ha expresado mucho mejor de lo que tu lo harías?
*Isaac Rosa (es columnista de Público, además de prolífico escritor)
Hoy escribo un post que nunca hubiera querido escribir, y sin embargo lo hago desde el egoísmo del que no encuentra otra forma de aliviar su dolor, y por qué no decirlo, cierto sentimiento de culpa. Como te dije en el último correo que te escribí, siempre he tenido la cuestionable “virtud” de dejar las cosas importantes para más tarde, y esta vez, ha sido demasiado tarde.
Te conocí en el año 92, en la playa de Las Canteras, habías ido a cantar a Canarias y te hospedabas en el hotel Melia Las Palmas. Por aquel entonces tu canción “Los reyes son los padres” ya hacía algunos años que era mi canción preferida. Te fui a buscar junto a mis padres y en la habitación del hotel me impresionaste con alguna que otra improvisación a la guitarra, luego fuimos a dar una vuelta por la zona de La Puntilla, y en un bar de la avenida, sacaste tu mate. Mi madre nacida, como tú, en Montevideo (…junto a un río como mar) me explicó, ante mi asombro, que era esa hierba que tomabas con tanta naturalidad. No fue lo único que aprendí aquel día, ¿De verdad existía un equipo que se llamaba Wanderers?.
Llegó el día de tu concierto, y ante un abarrotado teatro Perez Galdós, cantaste buena parte de tu repertorio. Yo cantaba cada una de las canciones que había escuchado una y otra vez de aquella cinta de cassette que un año atrás le había “arrebatado” a mi madre. En cada una de las estrofas intentaba adelantarme unos segundos, para que la gente que se sentaba a mi alrededor, se diera cuenta de que me las sabía de memoria. “¡¡¡Ey que ese tio que está en el escenario cantando, sí sí, al que todo el mundo aplaude… Es amigo mío… yo conozco a Quintín!!!” pensaba orgulloso para mis adentros.
Y por fin llego el momento, sobre el escenario comenzó a sonar un punteo muy familiar. Sí, no podía ser otra, iba a empezar a cantarla, iba a poder oír en directo mi canción preferida, ¡¡Por fin iba a sonar “Los reyes son los padres“!!
Sin embargo sobre el punteo, no comenzó la canción. Comenzaste a comentar algo antes de empezar a cantarla. No me lo podía creer, ¡Me la estabas dedicando! Algunos amigos de mis padres, que estaban a mi alrededor, no paraban de mirarme con una sonrisa cómplice. Mientras hablabas, una especie de sentimiento contradictorio, entre vergüenza y orgullo, recorría mi cuerpo. Es curioso pensar lo fácil que es incendiar el ego de un niño de diez años, nunca olvidaré ese momento.
Al finalizar el concierto me llevaron a los camerinos, donde me entregaste la letra de la canción con una dedicatoria firmada de tu puño y letra, que aún hoy, diecisiete años después conservo como un tesoro:
“A mi sobrino postizo David, aunque sea del Barça, con cariño. Quintín”
Hoy diecisiete años despúes, leyendo lo que tus compañeros, tus camaradas y tus amigos escriben sobre ti, vuelvo a sentirme orgulloso, y vuelve a recorrer mi mente ese infantil pensamiento… “Ey, yo conozco Quintín”.
Hace un par de meses, me decidí a escribirte un correo, pero ese mismo día te habían ingresado, ya nunca recibí respuesta, otra vez volví a llegar tarde, pero esta vez demasiado.
Quintín, nos dejas tus canciones, nos dejas tus luchas, que son las nuestras, y nos dejas tu ejemplo, que es impagable. Pero también dejas un inmenso vacío, y la sensación de que, una vez más, he vuelto a llegar tarde.
Pero cuando la gente hable de tus canciones, cuando la gente hable de luchadores incansables, de gente que lejos de cualquier interés lo da todo por los demás, cuando la gente hable de heroicos revolucionarios que lo dieron todo por un mundo más justo. Cuando vuelva a oír a Silvio, citando a Bertold Brecht, hablar de hombres imprescindibles. En definitiva, cuando vuelva oír hablar de un hombre bueno, Yo podré decir orgulloso…
“…yo conocí a Quintín Cabrera”
Hasta siempre Quintín.
“El capitalismo está en crisis pero no hay alternativa”
Felipe González
(Un capitalista del s. XXI)
Hemos perdido el norte…
¿Es legal leer en voz alta?
La función de lectura automática del nuevo libro electrónico de Amazon reactiva el debate sobre la legalidad de leer obras en voz alta
PUBLICO.ES – Madrid – 11/02/2009 12:00
Paul Aitken, director ejecutivo de Authors Guild, una sociedad de autores estadounidense, señaló ayer, en una entrevista en The Wall Street Journal, a la funcionalidad anunciada en el nuevo libro electrónico de Amazon, el Kindle 2, que permite convertir texto escrito a voz, de forma automática. Es decir, una característica que permite al dispositivo ser capaz de ‘leer’ los libros en voz alta.
Aitken acusó que “Amazon no tiene los derechos para que su dispositivo ‘lea’ en voz alta. Eso sería un archivo de sonido y pertenece por ley a otra esfera de los derechos de autor”. Si un dispositivo no puede leer de forma legal un libro en voz alta, ¿tenemos derecho a hacerlo los seres humanos? ¿Eran nuestros padres unos delincuentes cuando nos leían un cuento por la noche antes de dormir?
Según aclara el abogado especializado en derechos de autor, Ben Sheffner, “tenemos derecho a leer en voz alta una obra con copyright, siempre y cuando nos encontremos en un ambiente privado y personal”. Este defensor de los derechos de autor añade que “el asunto de si el Amazon Kindle 2 infringe los derechos de propiedad intelectual no es algo fácil de resolver”.
En principio, la tecnología de ‘texto-a-voz’ que integra el dispositivo de Amazon está destinada a que el equipo ‘lea’ un texto directamente al usuario. Pero, ¿qué ocurre en el caso de que el dispositivo lo leyera a un grupo de personas? “En ese caso podría ser considerado una lectura pública o una interpretación, que responde a otros apartados de la ley”, señala.
En virtud de ley de derechos de autor, cuando un individuo o grupo de personas realizan una lectura pública de una obra sujeta a copyright, sin autorización de los propietarios de la obra, estarían infringiendo la ley. “Alguien podría argumentar que la funcionalidad de lectura automática del Kindle 2 es para grupos, ya que decenas de personas a la vez podrían escuchar el contenido de la obra”, señala Sheffner. Igualmente, señala que de ese modo “también podrían ser consideradas como múltiples lectura individuales y por lo tanto legales”.
Por su parte, Jonathan Zittrain, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard, apunta que no ve nada ilegal en la funcionalidad del libro electrónico, “ya que no se genera ninguna copia grabada del contenido”. De hecho, a menudo, los editores de libros publican de forma independiente obras en formato de audio-libro, con una licencia por separado a las versiones en papel.
Noticia editada en Público
Ya tengo la maleta,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella.
Yo no sé dónde voy a echar raíces.
Ya las eché en la aldea.
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja…
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa…
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
Vi a las mujeres pálidas del norte
arrebatarse como hogueras
y llevarse las caras como platos
de mojo con morena,
tanto que aquí no dejan ni rubor
para tener vergüenza…
Vi vender nuestras costas en negocios
que no hay quién los entienda:
vendía un alemán, compraba un sueco,
¡y lo que se vendía era mi tierra!
Pero no importa, me quedé plantado.
Aquí nací, de aquí nadie me echa.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que prontovan a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátums,
por tumbas las acequias…
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi partecojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retrocedan.
Vayan a donde vayan siempre avanzan.
¿Quién dijo popa? ¡Avante a toda vela!
Y yo…voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias…
Pensándolo mejor, voy a sacarde la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa,
la batea,voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacíame acercaré a la Isleta,
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos,que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro
que cojan la maleta¡
Que cojan la maleta,
que cojan para siempre la maleta!
Pedro Lezcano
Recupero una entrada que publiqué hace ya un tiempo, y que se perdió en la migración del blog a wordpress. En un momento como este, no quiero perder la oportunidad de desearle toda la suerte del mundo, ya que el mundo necesita de gente como él. Ánimo Quintín!
Los Reyes son los padres.
Escuchaba la radio anoche y pasaba por los diferentes diales, buscando algún programa que me acompañase en mi insomnio permanente,, cuando escuche una voz familiar, cantando una canción aún más familiar, “Señor Presidente” de Quintín Cabrera.*
Quintin es un cantautor uruguayo, fuertemente ligado a numerosas causas sociales, lejos de los circuitos comerciales que se empeñan en hacer de la música un producto más del mercado y al que desde muy chico, he tenido la suerte de conocer personalmente.
Mientras escuchaba “Señor Presidente” me vino a la cabeza la primera canción que escuché de él, antes incluso de conocerlo. Fue en mi antigua casa, yo estaba tirado en el suelo de desgastado parqué del salón, mientras mi madre ordenaba las viejas cintas de cassette en un viejo mueble negro. Ella la encontró y me la puso, recuerdo que fue pocos días después de que mis padres me contaran que los Reyes eran los padres, tendría tan solo unos nueve años, y a partir de ese momento no paré de escucharla una y otra vez. Es impresionante como una canción puede ligarte a un recuerdo.
Si tuviera que hacer una banda sonora de mi vida, esta canción estaría, sin duda, entre las indiscutibles, por como marcó mi infancia. Aquí se las pongo, y les recomiendo que no pierdan la oportunidad de escuchar sus canciones, auténticas obras de arte.Los Reyes son los padres
Vamos a hablar, hijos míos,
ya sabéis que los Reyes son los padres.
Que mataron a los indios por ser buenos
los vaqueros, machistas y cobardes.Queremos que sepáis que el amor,
como todo lo hermoso, no es pecado.
Que Popeye se alimenta de espinacas
pero también de carne y de pescado.Que es agente de la CIA el Ratón Mickey
y más que nada, Tarzán, es un racista.
Supermán es asexuado y gilipollas
y todos ellos son anticomunistas.Que los niños no vienen de París
-y mucho menos de adentro de un repollo-
que los tigres de papel son cuentos chinos:
jamás el Coco se ha comido un rosco.También el negro es un color hermoso
y no todo lo blanco es trigo limpio.
Quienes manejan las tonalidades
son miserables que se han hecho muy ricos.Que el Oro de Moscú y el cuarto oscuro,
la cigüeña, la bruja y los angelitos,
son mentiras terroristas de los grandes
para tener engañados a los chicos.Que ser virgen tampoco es una hazaña:
no hay diferencia entre falda y pantalones.
Para tirar adelante en esta vida
da lo mismo ovarios que cojones.Acabamos, por hoy, con este rollo.
Hacéis bien si estáis tomando nota,
pero cuidado, que hay que tener presente,
que los padres, como todos, se equivocan.Quintín Cabrera
*La cancion “Señor Presidente” aunque interpretada por Quintín es obra de Anibal Sampayo
Cuando nació el diario Público, recorrió por mi cabeza una duda similar a la que el propio Ignacio Escolar expresó en su blog respecto a Obama, a pocas horas de que se confirmara su más que previsible victoria: “¿cuánto tardará en decepcionarnos?” concluyó su post en aquella ocasión.
Salía al quiosco un diario joven, fresco, con ideas nuevas y sin complejos, con una linea editorial claramente progresista. No pude evitar pensar que en poco tiempo se convertiría en un nuevo panfleto del PSOE, en versión “cool”. Sólo quedaba esperar…
Dos años han pasado ya, y esta mañana he vuelto a comprar Público, es uno de esos diarios que apetece leer, quizá el único. Ignacio Escolar, ha conseguido que en sus dos años de vida,el rotativo, haya permanecido fiel al estilo que me cautivo desde su inicio, siguiendo una linea editorial clara y sin complejos. En definitiva consiguió que Público haya sido un gran diario.
Nacho, como se le conoce, se va, pero se va habiendo conseguido no decepcionarme, transmitiéndome la sensación que ya pocos periodistas me transmiten, la lealtad a unos principios. Nacho se va y bajo su dirección, puedo decirlo sin sonrojo, Público ha sido mi periódico.
Pero quien paga, ya no cuenta con él, ha puesto en su lugar a alguien con más edad, con más experiencia, a alguien de Prisa. Y hoy, dos años más tarde, 13 de Enero de 2009, ha llegado el día. Hoy 13 de Enero de 2009, Público, me ha decepcionado.
Sólo me queda dar las gracias, a la persona que junto a otras muchas ha conseguido que no haya pasado antes, a la persona, que junto a otras muchas, consiguió que Público fuera mi diario.
Gracias Nacho, gracias.
Domingo 4 de Enero, En el parque SanTelmo a las 18:00 horas
No te quedes al margen.