Disiden-T

11 agosto 2008

España, Un país que exporta muerte.

Filed under: Uncategorized — David @ 16:21

GERVASIO SANCHEZ (PERIODISTA Y FOTÓGRAFO) DURANTE LA ENTREGA DE LOS PREMIOS ORTEGA Y GASSET ESTE 7 DE MAYO. El contenido de este discurso fue omitido por los medios.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

….

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado. Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas. Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

5 agosto 2008

Te has preguntado alguna vez de donde vienen las cosas?

Filed under: Uncategorized — David @ 11:50

Vía Antidesinformación

La Prensa Española y sus Vergüenzas

Filed under: Uncategorized — David @ 11:10

31 Jul 2008

CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA

“Un poco fuerte lo que está usted diciendo, ¿no?”, me interrumpió la presentadora de la Cadena Ser poco antes de invitarme a terminar de una vez y expulsarme del programa. Al contrario, muchos comentarios de Internet se muestran perplejos ante tan agria reacción, pues lo que se estaba mencionando no era nada del otro mundo: el apoyo de los medios de comunicación venezolanos y españoles al golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002.

Se trataba de un debate (25/07/2008) con William Cárdenas, presidente de una organización que quiere llevar a Hugo Chávez ante la Corte Penal Internacional. Es asombroso. La Cadena Ser, en representación al parecer del pueblo venezolano, invita a un señor que, seis años después de los hechos, sigue repitiendo por radio y televisión que Chávez ordenó disparar contra una indefensa manifestación opositora, provocando una matanza, y que eso fue lo que originó su derrocamiento.

Esta fue, en efecto, la noticia que en su momento airearon a los cuatro vientos los periódicos venezolanos y también los españoles, incluido, desde luego, El País. Lo sorprendente es que, seis años después, en la Ser se siga aceptando esa versión sin rechistar, y que, en cambio, se ponga el grito en el cielo al escuchar la cruda realidad: que esa versión de los hechos fue la coartada principal para dar un golpe de Estado contra el Gobierno constitucional de Chávez, y que, desde el principio, se contaba con la colaboración de los medios para propagarla. No hay más que recordar las palabras del vicealmirante golpista Ramírez Pérez, el propio día 11 de abril: “Tuvimos un arma fundamental: los medios de comunicación. ¡Gracias!”.

Por supuesto, si el golpe de 2002 hubiera triunfado –provocando un río de sangre que sin duda todavía seguiría corriendo a día de hoy–, los medios habrían podido oficializar esa versión sin problemas. El apoyo de la prensa española al pinochetazo contra Chávez fue bochornoso y también la forma en la que esgrimieron su coartada. El editorial del 13 de abril de 2002 de El País aseguraba que “la gota que había colmado el vaso” fue “la represión protagonizada por la policía y francotiradores adictos a Chávez”. El día 14 se afirmaba que “los tiroteos de grupos chavistas causaron hasta 24 muertos” y se hablaba de “mártires de la democracia muertos a balazos por manifestarse en la calle contra el ex presidente Hugo Chávez”. El día 13, un titular de El País se refería al presidente golpista Pedro Carmona como “El hombre tranquilo” (“Nacido para el diálogo”, lo consideraba El Mundo), y lo erigía (¡en tanto que jefe de la Patronal!) en “representante de casi el 80% de los 10 millones de trabajadores venezolanos”. A los manifestantes que pidieron la restitución del orden constitucional se les denominó “muchedumbre desquiciada”, mientras que a los que asaltaron la embajada de Cuba y agredieron a los diputados se les llamó “resistencia civil”. A los militares que se mantuvieron leales al orden constitucional, El País del día 14 los llamó “focos aislados de insurrección castrense”. El editorial del día 13 instaba a la Unión Europea a contribuir a “un régimen democrático normal y estable en Venezuela” (¡aprovechando el golpe de Estado!), y se pedía que Chávez diera “cuenta de sus desmanes ante los tribunales”.

Como es sabido, centenares de miles de personas que salieron a la calle en defensa de la Constitución, lograron –contra todas las previsiones– abortar el golpe de Estado. Los medios venezolanos siguieron mintiendo y llamando al magnicidio como si tal cosa (en ningún país del mundo ha habido jamás tanta libertad de expresión como en Venezuela); para los medios de comunicación españoles, sin embargo, la situación era muy delicada, pues habían apoyado abiertamente un golpe de Estado y no iba a ser fácil disimularlo.

La decisión fue seguir mintiendo y, a día de hoy, siguen haciéndolo. Ahora bien, sólo un activista como William Cárdenas tiene ya la osadía de seguir con el cuento de la masacre. Eso sí, resulta insólito que la Ser se lo trague como si nada, a estas alturas, al tiempo que se escandaliza porque se cuente lo que ya nadie puede honestamente poner en duda. La mayor parte de los muertos fueron chavistas. Los francotiradores y la policía metropolitana que dispararon contra la población estaban a las órdenes del alcalde Alfredo Peña, el máximo opositor de Chávez en aquel momento. La matanza había sido planeada por los golpistas. Se trataba de utilizar a la población civil para que “pusiera los cadáveres necesarios sobre la mesa”, tal y como decía el telegrama que el embajador español envió al Gobierno de Aznar ese mismo día (y que Moratinos –se recordará– leyó en el Congreso). La prueba fundamental de la matanza, el vídeo que se utilizó para jalear el golpe de Estado, en el que se veía a unos chavistas disparando contra la “manifestación indefensa”, estaba trucado. Así lo reconoció su mismísimo autor, Luis Alfonso Fernández, que, por cierto, había sido ya galardonado con el Premio Periodismo Rey de España. Durante el juicio contra los chavistas (que resultaron absueltos) reconoció que estos jamás dispararon contra ninguna manifestación, sino contra la policía metropolitana que los estaba cosiendo a balazos. Y reconoció que la voz en off que gritaba que estaban disparando contra la manifestación había sido superpuesta en los estudios de Venevisión (el canal del Grupo Cisneros, que mantiene intereses compartidos con Prisa en América Latina).

No habría hecho falta esperar tanto para saber la verdad: pocos días después de los acontecimientos, Le Monde Diplomatique había ya demostrado que todo era una burda patraña. Pero seguir mintiendo seis años después es grotesco. ¡Basta ya! Lean el Latinobarómetro de 2008. Es la encuesta independiente más prestigiosa sobre temas latinoamericanos. Venezuela saca 22 puntos en grado de confianza en la democracia a la medida de Latinoamérica; 16 puntos en confianza en los partidos políticos; 31 puntos en satisfacción con la situación económica. Que comenten estos datos y dejen de mentir.

Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid


Vía Diario Público

21 julio 2008

Para Endesa.

Filed under: Uncategorized — David @ 11:55

22 junio 2008

Homenaje a las víctimas de los cayucos. Una acción cívica necesaria.

Filed under: Uncategorized — David @ 0:49


Un grupo de personas que se niegan a quedarse inmóviles al borde del camino, mientras miles de personas mueren ahogados intentando alcanzar las costas de un paraíso que se empeña en negarles la entrada, han hecho público este comunicado al cual les remito.

Para obtener la atención que los medios le niegan, en alto porcentaje, a las cosas que son realmente importantes, han recurrido a la original iniciativa de teñir de rojo las aguas de la fuente situada en la céntrica calle, de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, José Mesa y López, recordando la sangre derramada de esos hombres y mujeres que han perdido la vida, buscando un futuro mejor para sus familias.
Desde aquí mi reconocimiento a los que aun luchan por despertar conciencias, y mi recuerdo para las víctimas, esas víctimas de las que nadie habla, esas víctimas que occidente olvida.

3 junio 2008

Fútbol perpetuo

Filed under: Uncategorized — David @ 10:43

Fútbol perpetuo

Por Ignacio Ramonet, en Le Monde Diplomatique

Va a ser un mes futbolero. En Suiza y Austria comienza, el 7 de junio, la Eurocopa. Dieciséis selecciones nacionales se enfrentan, en 31 partidos, hasta la final del domingo 29 en Viena, en el remozado recinto Ernst Happel (antiguo Estadio Prater, usado durante la Segunda Guerra Mundial como campo de detención de judíos austríacos…).

Austria espera la llegada de entre 1,5 y 2 millones de visitantes. ¡Un incremento del 25% de su población! Poca cosa sin embargo, comparado con los quinze mil millones de telespectadores que verán la competición en sus receptores (1). Esa colosal masa de consumidores constituye Eldorado que muchos codician. El fútbol se ha convertido en un espectáculo de pantalla. Pertenece menos al mundo del esfuerzo físico que a la esfera de la cultura de masas. Sus estrellas son las personalidades mediáticas más universales. En el reciente Festival de Cannes, el “futbolista del siglo” Diego Maradona -a quien el cineasta Emir Kusturica ha consagrado un documental- ha sido el “divo” más aplaudido.

Y Ken Loach, uno de los más prestigiosos directores cinematográficos (ganó en Cannes la Palma de oro en 2006 con El Viento que agita la cebada ), está realizando, con otro jugador mítico, Eric Cantona, una película sobre los hinchas del Manchester United, vencedor de la última Liga de Campeones.

El fútbol es más que un deporte. Como dicen los sociólogos, es un “hecho social total”. Traduce la complejidad de una época. Seduce por sus reglas sencillas. Por su combinación de talentos individuales y de esfuerzo colectivo. Es una metafora de la condición humana. Con más perdedores que ganadores. Donde no todo es épica. Los más afanosos, como en la vida, no siempre ven sus esfuerzos recompensados. Hay reveses de fortuna, fullerías, injusticias. A menudo también malos tragos y desesperación.

Asimismo, es una alegoría de la guerra (o de la lucha por la vida). Su terminología lo delata: “atacar”, “defender”, “disparar”, “contratacar”, “resistir”, “fusilar”, “matar”, “vencer”, “derrotar”. Ver un partido puede provocar ansiedad, estrés… y hasta infartos.

Es también el deporte político por antonomasia. Se sitúa en la confluencia de cuestiones contemporáneas como la pertenencia, la identidad, la condicion social, e incluso -por su carácter victimario y místico- la religión. Con sus graderíos abarrotados, los estadios se prestan a los ceremoniales nacionalistas y a los rituales identitarios o tribales que desembocan a veces en enfrentamientos entre seguidores fanatizados.

Algunos califican al fútbol de “plaga emocional” o de “peste delirante”. Otros siguen considerando que es el deporte-espectáculo más fascinante. Aunque no ignoran sus lacras que la globalización ha agravado. Porque ésta enardece la pasión por el dinero y valoriza sobre todo los aspectos económicos.

A propósito de la Eurocopa, los patrocinadores (bebidas, ropa deportiva, automóviles, etc.) han pagado más de 400 millones de euros. Y los derechos de difusión por televisión y telefonía móvil, adquiridos por 170 países, se han vendido por más de mil millones de euros. La FIFA dispone de un presupesto superior al de un país como Francia, y espolea el proceso de liberalización económica del fútbol.

Adidas, Nike, Puma y Umbro inundan el planeta con sus mercancías-fetiche: botas, camisetas, balones, fabricados en las zonas más empobrecidas del mundo, por obreros sobreexplotados, y vendidos a precio de oro en los países ricos. Una camiseta deportiva, que cuesta en España unos 75 euros, equivale a tres meses de sueldo de un niño-trabajador de la India. El fútbol deja ver así las contradicciones y las explotaciones que singularizan a la globalización, y sus desigualdades más manifiestas.

Algunos equipos se cotizan ahora en Bolsa como cualquier valor. De modo que lo que está en juego en ciertos partidos, sin que lo sepan los aficionados ni los futbolistas, es el alza o la bajada del precio de la acción del equipo-empresa. Por ambición de lucro, muchos millonarios invierten en clubes de fútbol. Sobre todo de la Liga inglesa. El más conocido es el ruso Roman Abramovich -el ciudadano de menos de 40 años más rico del mundo (13,7 mil millones de euros)-, propietario del Chelsea. O el multimillonario estadounidense Malcolm Glazer comprador, por más de mil millones de euros, del Manchester United. O el también ruso, Alexandre Gaydamak, de 32 años, dueño del Portsmouth, ganador, en mayo pasado, de la Copa de Inglaterra. El objetivo de estos inversores es el de aumentar al máximo la rentabilidad. Imitando el modelo del capitalismo deportivo norteamericano.

Resultado de esta globalización del fútbol inglés (que quieren imitar las demás Ligas europeas): los equipos británicos acaparan a los grandes jugadores. En el Campeonato del mundo de Alemania, en 2006, la Liga inglesa aportó el mayor número de seleccionados internacionales (14%). Y los clubes ingleses han dominado este año la Liga de Campeones. Revés de la medalla: algunos de los conjuntos más célebres, como el Arsenal, no alinean a ningún jugador inglés. Peor aún, el equipo nacional de Inglaterra no consiguió ni siquiera clasificarse para la fase final de la Eurocopa.

El mercado, el dinero y la ausencia de escrúpulos están imponiendo en el fútbol la ley del más rico. Aunque -por un mes- la Eurocopa haga ilusión, el patriotismo de las marcas privadas se está imponiendo. Así lo determina la tiranía del mercado.

A veces se califica de “opio del pueblo” a la religión para subrayar su función alienante y su vocación de distraer a la gente de la explotación a la que es sometida. El fútbol tiene hoy idéntica función. Por eso la globalización quisiera condenarnos, en cierto modo, a fútbol perpetuo. Para domesticarnos. Para que nunca despertemos de la nueva enajenación. ¿Hasta cuándo?

Notas:
(1) En audiencia acumulada.


Vía Archipielago Noticias

6 mayo 2008

Todos con el Sahara

Filed under: Uncategorized — David @ 1:03

Apoya con tu firma en www.todosconelsahara.com

4 mayo 2008

Surf comprometido

Filed under: Uncategorized — David @ 1:59


13 abril 2008

"Los jóvenes de hoy en día…

Filed under: Uncategorized — David @ 14:04

Hace unos años, pasó por mis manos un texto que llamo mi atención. El texto relataba una serie de opiniones sobre la juventud que con toda seguridad les serán familiares. Extraigan sus propias conclusiones.

Es propio de los adultos observar con atención a las nuevas generaciones y tratar de determinar qué traen al mundo, en qué se parecen y en qué se diferencian de ellos. Es natural, pues la juventud es el mañana de toda sociedad. Por ello, al pretender conocer a la juventud tratamos de adivinar cuál será el mañana, pero a veces ese conocimiento adquiere un carácter algo peculiar. Veamos cuatro puntos de vista acerca de la juventud:

“A nuestra juventud le gusta el lujo, está maleducada, se burla de los superiores y no respeta en absoluto a los ancianos. Nuestros hijos de hoy se han convertido en tiranos, no se ponen en pie cuando llega una persona de edad, contradicen a sus padres; hablando en plata: son muy malos”

“He perdido toda esperanza en cuanto al futuro de nuestro país si la juventud de hoy empuña mañana las riendas del poder, pues esta juventud es insoportable, impulsiva, simplemente horrible”
“El mundo en que vivimos ha alcanzado una fase crítica. Los hijos no obedecen ya a sus padres. Por lo visto, el fin del mundo no está ya muy lejos”
“Ésta juventud está podrida hasta el fondo de su alma. Los jóvenes son pérfidos y negligentes. Nunca se parecerán a los jóvenes de otros tiempos. La joven generación de hoy día no sabrá conservar nuestra cultura”
La primera opinión pertenece a Sócrates, filósofo griego que vivió del 470 al 399 antes de nuestra era (a.n.e.); la segunda es de Hesíodo, poeta griego que vivió hacia el año 720 a.n.e. Pero no son ellos el origen de este pensamiento: el autor de la tercera opinión es un sacerdote egipcio que vivió hace más de 2.000 años a.n.e. y, por último, la cuarta y profética acusación se halló en una vasija de barro encontrada en las ruinas de Babilonia: la vasija en cuestión data de hace más de 3.000 años antes de nuestra era.
Por tanto, al correr de los siglos y los milenios la juventud empeoró más y más, por lo que resulta incomprensible el modo en que la civilización pudo no sólo sobrevivir pese a la eterna ‘perfidia’ de los jóvenes sino lograr enormes progresos, testimonio de los cuales somos nosotros mismos.”

A. Múdrik.

En post posteriores hablaremos sobre el Efecto Piaget y el papel que juegan las profecías autocumplidas en la educación.

15 enero 2008

La educación en España

Filed under: Uncategorized — David @ 10:54

Con la publicación de los resultados del informe PISA hace unos meses, era inevitable que se recrudeciera el eterno debate sobre las bondades o perversidades de la LOGSE. Es un debate de sobra conocido, que los que además vivimos en la frontera del cambio de un sistema a otro, hemos mantenido en numerosas ocasiones, y demasiadas veces, sin profundizar más de lo que lo hacemos cuando hablamos de un penalti mal pitado cualquier tarde de domingo.
En mis, no pocas, conversaciones con compañeros y amigos sobre el tema, he de decir, que pocos compartían mi postura al respecto.
El sistema LOGSE, con sus innegables inconvenientes, es un sistema educativo mucho mejor que su antecesor. Y aunque tiene numerosas deficiencias, no es menos cierto que buena parte de ellas se derivan de la negativa de ciertos sectores por asumir las responsabilidades que el nuevo sistema les atribuye.
Topicazos como “Es que los niños ya no repiten, suspendan las que suspendan” han sido látigo de un sistema que desde un principio se encontró con el rechazo del sector más conservador, y que con el tiempo hasta los mas “progres” han decidido darle la espalda.
Importantes avances, como la extensión de la educación obligatoria para todos hasta los 16, son obviados en favor de argumentos del tipo “es que se le ha perdido el respeto al profesor”.

En el sistema educativo anterior, a los 14 años (13 algunos) se producía la selección darwiniana. El que “valía” para estudiar, o sus padres tenían dinero para costearlo, entraba en el instituto a hacer B.U.P (el que se haya criado en cualquier barrio humilde sabrá que eso eran palabras mayores). El que no, se pasaba de los 14 a los 16, con suerte, trabajando ilegalmente en cualquier obra o taller (recordemos que en España la edad legal para poder trabajar son los 16 años) o esperando en el parque del barrio a que alguien llegara para echar un partidillo.
Siempre es más fácil para un profesor lidiar con un grupo de privilegiados, que tener que estar aguantando a chicos potencialmente más problemáticos, máxime cuando a esas edades, probablemente, muchos le saquen una cabeza. Ni que decir tiene que al “estudiantito” de turno tampoco le será cómodo tener que estar aguantando las perrerías del que se sienta al final de la clase.
Sin embargo no encuentro ningún razonamiento lógico y mucho menos moral, para que el sistema educativo se exima de ofrecerles una educación con garantías.
Enlazo el artículo de José Saturnino Martínez en El País, a mi juicio muy recomendable.

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